
Otra vez te alejas, mi musa
Escuchando: ”Super Strut” de Deodato
Mi musa, mi adorada musa, desaparece en cuanto menos me lo espero. Un día, se de él; al siguiente, nos deseamos con todas nuestras fuerzas; y de repente, sin que lo espere, desaparece y no vuelve a surgir de la nada, pasados varios días o varias semanas (incluso varios meses).
¿Cómo puedes osar a dudar mis sentimientos? ¿Tengo que pedirte permiso para que me ofenda acaso?. No amor mío, no. Puedes dudar de cualquier cosa: del paso del tiempo, de la infinidad del Universo, incluso de mi existencia… Pero jamás de mi amor. ¿Es posible que pueda pensar permanentemente en ti? ¿Es posible que todo lo que haga sea para hacerte feliz, aunque no te pueda ver? ¿Cómo puede ser que prefiera una vida en soledad, sabiendo que jamás te tendré para mi, que no sé cuando te veré, antes que una vida egoísta, centrada únicamente en mi beneficio?
Es imposible que seas mortal, porque un ser mortal no puede ser Fama, ni Gloria. Ni Infinito, ni Ángel Consolador. Ni Bien, ni Encanto. Un mortal sólo nace para vivir; tú has nacido para perdurar en mi memoria.
Me gustaría ser tus ojos, para ver el mundo como tú lo ves; o mejor tu piel, para sentir el espacio como tú lo sientes; o mejor tu corazón, que bombea sangre por todo tu cuerpo llenándote de vida. No sé si admiro porque te quiero o te quiero porque te admiro, lo único que puedo afirmar, es que mi ser empieza y termina en ti.
Probablemente nunca lo sepas, pero por lo menos quiero aprovechar lo que me haces sentir, para escribir algo que valga realmente la pena sobre el Amor.